sábado, 7 de febrero de 2009

Comunicación y Educación.

Definiendo la palabra comunicación podemos establecer que es la acción de comunicar la cual proviene del latín, communicare. Para establecer una comunicación deberá existir un interés mutuo entre quienes la llevan a cabo, si no es así, entonces la comunicación solo será unidireccional y sin sentido para alguna de las partes.
En el ámbito educativo, educación, es hoy, construcción de significados que tienen como base la comunicación; entendida como el conjunto de recursos personales, psicológicos y pedagógicos que un profesor o profesora utiliza o puede utilizar en su relación con el alumnado para establecer una buena comunicación cargada de sensibilidad y afectividad para ayudarle en su crecimiento personal. Pero para que exista una buena comunicación deberá predominar en el aula un buen ambiente emocional, el cual será decisivo para el éxito de los procesos de enseñanza y de aprendizaje y un ambiente lleno de afecto ayuda a aprender.
Los avances tecnológicos y las NTCI ha desarrollado nuevos esquemas y códigos de comunicación, pero muchas veces ni siquiera llegan a códigos socioculturales, el uso de la tecnología en los jóvenes ha desarrollado nuevos sistemas abreviados de comunicación, los jóvenes utilizan modismos y distorsionan el lenguaje, por simplicidad o por desconocimiento del idioma, pero a la postre esto conlleva a una desviación cultural muy grave. Derivado de lo anterior, es vital que profesores y profesoras reflexionen, sobre cómo se da el proceso de comunicación, que permita asumir la enseñanza en su articulación con múltiples formas de expresión desde el lenguaje propio, el lenguaje de los otros, la informática, los medios de comunicación de masas, en fin, la comunicación en su totalidad
En el proceso de comunicación se requieren los siguientes elementos: La fuente: que puede ser un individuo o una organización; el mensaje: que es el producto del comunicador que se expresa en forma de códigos en forma escrita, verbal, gestual o con imágenes; el medio o canal: que es el vehículo, soporte o instrumento de la comunicación a través del cual se envía o viaja el mensaje; destino: puede ser un individuo o un grupo de personas; la retroalimentación: es el componente que busca asegurar la eficacia del proceso comunicativo de forma bidireccional, es decir verificar la forma en que el destino recibe el mensaje y su apropiación, a esta la integran tres elementos básicos: La información de qué es correcto y qué es incorrecto b) Por qué está correcto y por qué incorrecto y c) Posibles alternativas de solución o estrategias de mejoramiento. Todo esto inmerso en un ambiente de diálogo significativo en que cada uno de los entes interactuantes sea partícipe de un proceso crítico constructivo.
Para que la comunicación ocurra, y la persona a quien se dirige, comprenda el mensaje, es necesario utilizar signos, de acuerdo a Peirce (1931-58) pueden establecerse 3 categorías de signos: a) ícono; b) índice; c) símbolo.
En la educación tradicional prima el modelo unidireccional de comunicación que es llamado modelo bancario de comunicación, en él, el profesor (emisor) deposita información en sus estudiantes (los receptores) para que sea reproducida fielmente.
El modelo de comunicación en el que los papeles se intercambian y ninguno está en superioridad con respecto al otro, se denomina Comunicación Horizontal.
La comunicación que se da mediante los medios masivos de comunicación, se hace para las masas, es indirecta, transmitida a través del espacio y del tiempo. Aquí el emisor y el receptor están unidos por un medio tecnológico.
El profesor debe pensar en sus alumnos y en las posibilidades para una mejor comprensión, Puede deliberadamente utilizar múltiples opciones de comunicación, estas son decisiones importantes y delicadas que debe enfrentar con reflexión pedagógica, porque sus estudiantes se pueden aburrir o confundir. Indudablemente en nuestra labor se debe considerar las necesidades e intereses de los alumnos, beneficiar la confianza y comunicación en el aula, si tomamos este punto de partida, podremos tener una mayor probabilidad de éxito en el aprendizaje de los estudiantes.
En el aula de clase, las relaciones de mediación comunicativas tienen mucha significación pedagógica en un espacio y en un tiempo determinado y debe favorecer la plena realización de las potencialidades de los estudiantes.
Es muy importante agregar que en el proceso de comunicación los comportamientos no verbales juegan un papel fundamental; así aspectos como apariencia física, posturas, miradas, gestos, la calidad de la voz, el énfasis en algunas palabras, los silencios, pausas, el vestido, la proximidad, el manejo del espacio.
La importancia de lo comunicacional en lo pedagógico, afirma que: si todo lo que el hombre hace está mediado; si no hay ser humano posible sin mediaciones; reconozcamos entonces como un espacio amplio de reflexión y de trabajo la mediación educativa. Para Daniel Prieto Castillo, la mediación pedagógica se puede establecer de la siguiente forma: “Llamamos Pedagógica a toda mediación capaz de promover y acompañar el aprendizaje de nuestros interlocutores, es decir, de promover en los educandos la tarea de construirse y de apropiarse del mundo y de sí mismos", y es necesario en toda práctica educativa, de acuerdo con este autor, que los docentes de todos los niveles y de todas la áreas, una revisión y análisis desde la mediación pedagógica de cada uno de los medios y materiales que se utilizan para la educación; desde la voz, y el gesto, pasando por el libro hasta el hipertexto o las redes, para que verdaderamente acompañen y promuevan el aprendizaje de los estudiantes y contribuyan a su formación integral y a una educación de calidad
Basado en todo la anterior, podemos establecer entonces que la función de mediador que realiza el docente debe ser acompañada de una comunicación y discurso adecuado, acorde a los contenidos y competencias a desarrollar, integrando no solo el aspecto verbal o simbólico, sino de comportamiento, señas, gestos, vestir, entre otros para que el proceso de mediación sea pertinente a lo que queremos desarrollar: el aprendizaje en el alumno.
Cada tecnología tiene su propio lenguaje y su propio canal para pasar la información; y de cada una de ellas, podemos los educadores, aprovechar sus posibilidades para promover y acompañar los procesos de enseñanza y de aprendizaje. Muchos docentes consideran que el utilizar las TIC’s por el simple hecho de usarse va a desarrollar el aprendizaje, nada más erróneo que esto, debemos analizar cada una de estas nuevas tecnologías y establecer como las utilizaremos en el proceso de aprendizaje.
Las instituciones dedicadas a la educación, tienen un compromiso pedagógico con sus estudiantes y con la sociedad en general y por ende una tarea muy seria, que es la de acompañar a sus estudiantes en un verdadero proceso de formación integral, que incluye el desarrollo de las capacidades de pensamiento, de comunicación, de toma de decisiones, para que el estudiante pueda hablar y escribir con soltura y seguridad. Tiene también el compromiso de desarrollar competencias de observar, proponer, crear, experimentar, buscar y seleccionar la información, y en este contexto, los docentes somos esencialmente comunicadores y problematizadores, con base a los saberes y la apropiación de los conceptos que el docente debe tener es posible la mediación en el aula de una manera pertinente. Si un maestro no domina su asignatura o el tema que va a exponer perderá la credibilidad, la confianza y el dominio del grupo, así que lo primero que tenemos que hacer es dominar los temas a impartir y luego arroparlo con los elementos didácticos adecuados para solventar la mediación en el aula.
El uso de software educativo conceptualmente atrasado no va a acelerar el proceso de comprensión de la naturaleza de un sistema alfabético de escritura, las tecnologías de comunicación no sustituirán la labor de mediador que le corresponde al docente, estas herramientas tecnológicas son un apoyo en la mediación, pero será el docente quien se encargue de proponer en qué sentido se deben utilizar.
En base a todo lo anterior, se necesita que el docente se comprometa a cambiar la manera de mediar el conocimiento y, por supuesto, cambie el modo de entregarlo a los estudiantes. Lo cual conduce a la reelaboración de los fines de la educación y a multiplicar los destinatarios de la misma. En este sentido se hace necesario reflexionar sobre la función social del saber que se obtiene y se desarrolla a través de la Mediación Pedagógica, en donde necesariamente entran en escena el maestro, el estudiante, el conocimiento, las nuevas tecnologías de comunicación e información y la cultura en un entorno específico.